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miércoles, 13 de febrero de 2013

Tú no sabes.

Tú no sabes cuántas veces tengo que contar para vivirla.

Cuántas veces me duele la vista si no te veo y el tacto si no te toco.

No sabes que los días se me hacen horas y lloran las semanas y los meses crecen.

Cuántas veces me consuela lo inmenso de lo pequeño y me avergüenza cansarme y salirme fuera, con la puerta cerrada, sin entender bien las voces que oigo tras los cristales.

Tú no sabes, definitivamente, que el sentido es la risa y que también hay veces que guardo estas palabras en "borrador" para luego, mucho tiempo después, hoy de repente encontrármelas y darme cuenta alegremente que cada vez me hundo menos sin razón.

Que me estás curando el pasado, coloreando el presente y haciendo real un futuro.

Que la tranquilidad me está haciendo crecer al fin. Porque todo es más simple y cada día necesito menos.

El secreto va a ser que parece que usamos los mismos zapatos.
Pues no, son diferentes. Pero parecen iguales...


viernes, 2 de marzo de 2012

El jodido mundo humano.


-Diana ¿¿Pero por qué lloras?? Es que llevas todo el día llorando, joder. Siempre llorando, joder- le recrimina el padre.

-Es verdad, Diana, te pasas el rato llorando-corrobora la madre- ¡hija, ya está bien! a ver, ¿es que quieres un zumo? ¿eh? ¿¿¿quieres un zumo??? - mientras la mira enfadada y harta.

Diana, desde el cochecito, embutida en una exageración de ropa de abrigo, visiblemente agobiada y notoriamente confundida, los mira con pena y tristeza mientras se le resbala la baba de la boca. Muy roja, la cara empapada, el flequillo pegado a la frente, hastiada, se queda callada, jadea.

Parece que sabe más que ellos. Sabe que no la entienden. Es más, sabe que no la van a entender nunca porque no se esfuerzan ni se esforzaran por hacerlo jamás. Porque no se molestarán ni un segundo en ponerse en su lugar. Mantener viva su propia amargura día a día los tiene demasiado ocupados. Y más que los tendrá. Se creen que nacieron así, como son ahora, los muy idiotas.
En cuanto a Dianita, luego le irán echando la culpa a la adolescencia y arreglado.

Su hermana pequeña duerme en otro carrito al lado. Se ve que aún no se le exigen respuestas como a Diana.
Debe de tener cuatro o cinco meses.
Diana, no más de año y medio.

Próxima parada, Ríos Rosas.
Salen del vagón cada progenitor con un carro.
Y así un día más en el mundo de los humanos.

A la señora que tengo enfrente le ha faltado un segundo para levantarse a quitarle el abrigo a la niña. Bueno, a todos.

martes, 22 de noviembre de 2011

GARABATOS en el metro.


Cuando me miras sin verte, cuando me alivia tu olor y yo con mi olor te empapo, y callamos y a tu alma sin perder tiempo me ato.. Cuando tu sudor es mío y tu calor está dentro, en la poesía te encuentro… y río y mis manos cantarían al darse cuenta al momento de que ya se acaba el cuento, y ahora TODO ES POESÍA.


viernes, 18 de noviembre de 2011

DeclaracióN




Esos días había pensado unas cuantas veces en dejar de fumar. Y resulta que fumaba más que nunca.
Allí de pie en la ventana, pasando frío, lo apagó.
Miró a la cama. Nunca se había sentido tan vulnerable, expuesto, indefenso, nervioso... a ratos, sí, pero QUÉ ratos.
Toda la vida pensando que el amor era "eso" y ahora, joder, a estas alturas, SÍ estaba enamorado. Creer que el cielo en un infierno cabe. Eso es amor. Quien lo probó lo sabe.

Al fin entendía lo que pasó por el cuerpo y la cabeza de Lope...

Al fin tenía con quien pasear las inquietudes y los calentones. Con quien reirse, encontrarse y cuando toque irse, cogerse de la mano...

Con quien fundirse cuando la inseguridad que acompaña a esta cesión de sentimientos, a este alquiler de cordura, haga más que acto de presencia.

Con quien saltar muy alto para mirarse por encima de todo y de tod@s.

Con quien ser un poco más persona, más tierno, más llorón, más cachondo, más feliz.

Al fin tenía con quien disculpar juntos al mundo.

Entre el humo del cigarro mal apagado y el aire helado que entraba por la rendija, a la luz de la velita roja, pudo leer en letras de neón, suspendida en la nada, sorprendentemente clara, la palabra "afortunado". Empezó a calcular mentalmente. Puffff... si quería casarse, y quería, tenía que darse prisa, vaya, justo ahora que igual cambiaba todo en unos dias.

Y una sonrisa asaltó su cara y se desbordó en sus ojos y llenó su corazón de certeza y de paz. Era el cielo que cabía en el infierno. Un cielo tan limpio que hasta pedían perdón las nubes que lo surcaban de vez en cuando.

Entonces Oscar abrió los ojos y desde la cama estiró el brazo y le dijo ven.
Y él lo dejó todo...




lunes, 7 de noviembre de 2011

CARRITO DE LA COMPRA.

"-¿Por qué lo haces si sabes que me molesta? -dice A

-...hay tantas cosas que tú haces que me molestan... -contesta B"


En la puerta de un hipermercado, enfadados, rencorosos, visiblemente dolidos y sobre todo resignados.

Resumieron la historia de la humanidad.



Sin saberlo fueron ellos, fueron ellas, fueron los que ya no están y los que vendrán.

Simplificaron como nadie la evolución y sus efectos.



Ignorantes de tal hazaña empuñaron el carrito y entraron a hacer la compra resoplando tristes, continuando la escena, sin salirse del guión.


Para ello no se hablaron hasta que llegaron a casa y entonces hubo que discutir porque las llaves no aparecían. Al cabo de unos gritos aparecieron. Menos mal.

También menos mal que siguiera la vida su curso y ellos continuaran molestándose al dia siguiente... como si no hubiera pasado nada y su rencor hubiera quedado intacto.



( Esta historia está basada en hechos reales. Los nombres de los personajes han sido cambiados para preservar su intimidad. El verbo "joder" se ha sustituido por "molestar")