sábado, 26 de mayo de 2018

Maltratar después de amar.

¿En qué momento normalizamos que cuando quieres a alguien le puedes hacer daño simplemente porque no siente lo mismo que tú?

¿Desde cuando observamos sin inmutarnos que después de hacer sufrir con toda la intención a alguien con quien has convivido sueltes por la boca como justificación un "es que lo amo/ es que yo lo amaba"?


El problema no es que haya personas que hacen de este peligroso comportamiento una rutina en su vida, el problema y gordo es que desde fuera no lo condenemos tajantemente porque los golpes no se ven, no se notan.


¿Qué tiene de natural que odies a alguien hasta el punto de hacerle la vida imposible cada vez que se presente la ocasión solo porque no corresponde a tu deseo? Deseo que, obvio, no es amor aunque lo vendan como tal, porque a quien amas, simple y llanamente NO lo hieres de forma consciente.

¿Qué pasa por la mente de quien hasta ayer reconocía el valor de su pareja para que de repente hable de ella (y la trate) como el peor despojo humano solo por el hecho de que ésta no quiera continuar la relación que existía?

Sin duda, sea lo que sea es cruel, triste, desolador, absurdo, injusto y peligroso.



¿Por qué permitimos a nuestros amigos, a nuestras amigas, a nuestros familiares, actuar de esta manera sin frenarlos con dureza? ¿Por qué solo los consolamos, ayudamos y abrazamos aún sabiendo que es totalmente reprochable lo que hacen?
Es para cuando menos dejarles muy claro que eso que disfrazan de decepción y dolor es violencia, violencia que no se toca, pero que asusta, desespera, desquicia, agota, desilusiona, aniquila y hunde.

Para que lo entendamos mejor: si viéramos a un niño comportarse así con un amigo que ya no es tan amigo, ¿nos limitaríamos a observar como lastima al otro niño casi a diario mientras le invitamos a un helado porque lo está pasando mal?



Es muy posible que conozcas a alguien que haya pasado de amar a dañar sin una razón de peso, sin un suceso realmente traumático de por medio, sin que haya ocurrido algo que no sea el fin, anunciado o no, de una relación.

¿Le has expresado tu disconformidad con su actuación?
¿Crees que está haciendo mucho daño gratuitamente y no se lo dices?
Y es que aunque la persona agredida no te importe lo más mínimo al menos seguro que te duele que tu amig@ o familiar se consuma por el rencor. Ya solo por eso podrías condenar en firme su manera de actuar. O simplemente por sentido común...
¿Es que no ves un comportamiento enfermizo en esta manera de agredir?
¿No es suficientemente ilógico que hagas sufrir a alguien porque "te hace sufrir" no queriéndote?

Tod@s gritamos, lloramos y nos indignamos cuando matan a alguien por esta razón, cuando golpean por este motivo, cuando amenazan y persiguen sin tregua debido a un rechazo. 

Pero y, ¿cuando "solo" odian, molestan, insultan, abusan o acosan? ¿Qué pasa entonces?
Cuando no es aparentemente tan grave pero sí tan dañino como para hacer sentir angustia, dolor, estupor, impotencia y ganas de huir a diario.
Cuando además la persona víctima de estos ataques de inmadurez y egoísmo hace un esfuerzo constante, enorme, por mantener la calma, por cuidar a sus hijos para que estos no acusen la ruptura (normalmente el hecho de tener hijos en común propicia este comportamiento pues se hace necesario un contacto regular), por intentar serenarse, por resistir, por empezar de nuevo después de la quiebra emocional, y únicamente recibe odio, insultos, asedios continuos, reproches sin ningún sentido, toma de medidas inútiles y decisiones atropelladas y viles, ¿Es conveniente entonces hacer algo, expresar nuestro asombro, repudiar esa actuación de forma contundente como espectadores?


¿Cual es nuestro nivel de taradez para llegar a ver normal que alguien odie a muerte sembrando dolor cada día que pasa en vez de que ese alguien se esfuerce por comprender y respetar al de enfrente, por retomar su vida poco a poco apoyado en familia y amigos, o en quien le dé la gana?

Y yendo más allá aún: ¿Qué nos pasa por la cabeza para no entender en la mayoría de los casos que dos personas que han sido pareja se sigan llevando bien? 
¿Qué basura tenemos en el cerebro instalada para incluso a veces desconfiar de dos seres humanos que en el pasado se amaron y que hoy se tratan con cariño o al menos con una mínima cordialidad, por el bien propio y el de sus hijos?

Hoy me ha dado por pensar que si como observadores de este despropósito nos implicáramos de verdad y dijéramos lo que realmente pensamos a esa persona que actúa de forma tan mezquina, quizás algo empezaría a cambiar.

Porque nuestra pasividad y tolerancia es abono para este tipo de comportamiento egoísta y devastador.
Nuestro "ya se le pasará" es caldo abundante para la sopa de odio.
Porque sencillamente no pasará nunca, no terminará jamás si no les dejamos claro que se portan como estúpid@s insensibles (amparados en su sufrimiento, manda huevos).


Las personas que actúan así con sus ex parejas tienen un problema, está claro como el agua, pero los que lo contemplamos como si fuera una película esperando el "The End" estamos peor. 

Somos cómplices acobardados en la zona de confort. ¿Y tú? ¿Qué piensas?

                                   

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